CAPITULO IV
DIMENSIONES DEL
DESARROLLO INFANTIL
El desarrollo
infantil
El desarrollo se concibe como un proceso de reconstrucción y reorganización permanente. Se abandona la idea de desarrollo como sucesión estable de etapas. No se concibe como un proceso lineal, sino caracterizado por ser irregular, de avances y retrocesos; que no tiene ni un principio definitivo y claro ni parece tener una etapa final, que nunca concluye, que siempre podría continuar.
El desarrollo se concibe como un proceso de reconstrucción y reorganización permanente. Se abandona la idea de desarrollo como sucesión estable de etapas. No se concibe como un proceso lineal, sino caracterizado por ser irregular, de avances y retrocesos; que no tiene ni un principio definitivo y claro ni parece tener una etapa final, que nunca concluye, que siempre podría continuar.
Tres puntos resultan
altamente neurálgicos frente a las concepciones tradicionales sobre el
desarrollo y tienen diversos tipos de implicaciones:
El desarrollo no es
lineal: se reconoce la necesidad de abandonar la comprensión del desarrollo
como una sucesión estable de etapas y avanzar más bien hacia la apropiación de
un modelo de comprensión del funcionamiento cognitivo, entendido como un
espacio en el que cohabitan comprensiones implícitas y explícitas. Nunca hay un
final definitivo en el proceso del conocimiento. Siempre hay reorganizaciones
que llevan a una transformación sin límites rígidos.
El desarrollo no empieza
de cero: el desarrollo afectivo, social y cognitivo no se pueden pensar desde
un punto cero inicial. No se trata de un comienzo definitivo, no se parte de
cero. Siempre hay una base sobre la cual los procesos funcionan.
El desarrollo no
tiene una etapa final: en el otro extremo se puede decir que nunca hay un final
definitivo en el proceso del conocimiento. Siempre hay reorganizaciones que
llevan a una transformación sin límites precisos.
Las competencias en
la primera infancia
Las competencias son
entendidas como capacidades generales que posibilitan los 'haceres', 'saberes'
y el 'poder hacer' que los niños y niñas manifiestan a lo largo de su
desarrollo.
Las competencias no
se observan directamente sino por medio de los desempeños y actuaciones que los
niños realizan en situaciones cotidianas o estructuradas.
La movilización es
una propiedad de las competencias que permite la generalización de las
actividades utilizadas en contextos específicos y a la vez, la diferenciación
de estas actividades en cada contexto particular. La movilización propicia
maneras de avanzar hacia nuevas conquistas en el desarrollo y la flexibilidad
de las competencias.
La competencia se
caracteriza porque moviliza y potencia el conocimiento que surge de una
situación específica, hacia diversas situaciones, y es de carácter flexible.
Experiencias
reorganizadoras
Se llama experiencia
reorganizadora al tipo de funcionamiento cognitivo que marca momentos cruciales
en el desarrollo. En ellos se sintetiza el conocimiento previo y sirve de base
para desarrollos posteriores, más elaborados.
Es el resultado de la
integración de capacidades previas que permiten a los niños y las niñas acceder
a nuevos "haceres y saberes" y movilizarse hacia formas más complejas
de pensamiento e interacción del mundo.
Espacios educativos
significativos
Es necesario
recuperar para los niños y las niñas del nacimiento a los seis años, la
cotidianidad. Son las experiencias diarias reflexionadas y situaciones
problema, cuya resolución exige que el niño trabaje con los recursos
cognitivos, afectivos y sociales disponibles, las que brindan la oportunidad de
avanzar en su desarrollo.
Resulta indispensable
que los agentes educativos - padre, madre, propia o comunitaria o un adulto cuidador cualquiera - asuman
modelos basados en la orientación y seguimiento de la actividad de los niños;
en situaciones que demanden soluciones y les generen conflictos que ellos deben
resolver, que los pongan en interacción con el mundo y los demás, y que por
medio de la reflexión logren la transformación y movilización de los recursos
cognitivos, afectivos y sociales que les son propios.
El papel del agente
educativo y el desarrollo de competencias
Acompañar con
intención.
Crear espacios educativos
significativos.
Saber observar a los
niños en sus desempeños cotidianos (conocer su saber previo).
Propiciar la
actividad física del niño, brindándole juguetes sencillos.
Promover la reflexión
y comprensión, generando situaciones problema que exijan la movilización de
recursos cognitivos.
Buscar la integración
de todos los lenguajes expresivos y comunicativos para que el niño construya su
propia capacidad de pensar y de elegir.
Asumir una pedagogía
centrada en el placer de aprender, que supere la enseñanza impuesta.

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